Labor innecesaria
- Enrique Herrera

- hace 5 horas
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Hay actividades que, por naturaleza, no son complicadas. La salud, por ejemplo. La salud se asocia con buena alimentación, movilidad constante, descanso reparador, manejo adecuado del estrés y tiempo de ocio. Cada una acorde al gusto de cada quien.
Pero decidimos comenzar a medirnos: las calorías, las horas de sueño, los pasos; ¡you name it! Inventamos una nueva labor donde no había. Donde tal vez no era necesario. ¡Ego, puro y duro!
Acabamos de listar un "to do" más a la infinita lista. ¿Cómo es que pretendemos no enfermar si la mente fue secuestrada? Ahora la enfermedad se vuelve labor también: agenda las citas, toma el medicamento, busca tratamiento.
Tiene que haber otra forma.
Coherencia, valor donde verdaderamente pertenece. ¿Tratar la salud y la enfermedad? ¡Claro que sí! Es lo esperado. ¡Todavía no tires tu reloj inteligente por la ventana! No importa si mides todo, ni que vayas a las citas y tomes los medicamentos y tratamientos.
Pero, ¿y entonces?
Cuestiona el pensamiento que desencadena la acción de tratarse, tanto en la salud como en la enfermedad. ¿Es miedo, culpa, juicio? Intenta pensar y verte con ojos de comprensión y empatía radical. Intenta el humor. Reír podría ser una potente medicina (o la actividad que te "saca cuadritos"). Pero por encima de todo, amor. Mírate con amor, hasta donde creas que no hay. Ten rigurosa voluntad. Y ahí, desde ese nuevo lugar, te sorprenderás con quién te encontrarás.
EnriqueH





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